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Tecnología, petróleo y tipos de interés: ¿qué ha movido los mercados en julio?

2026-08-12

Julio: los inversores vuelven a mirar los fundamentales

Durante el mes de julio, los mercados financieros empezaron a mostrar una mayor sensibilidad ante el deterioro de algunas variables macroeconómicas y la persistencia de las tensiones geopolíticas en el golfo Pérsico. La combinación de un barril de Brent por encima de los 90 dólares, el repunte de las rentabilidades de la deuda soberana y las dudas sobre la capacidad de las inversiones en inteligencia artificial de generar rendimientos a corto plazo favoreció una toma de beneficios en algunos de los segmentos que lideraron las subidas durante el primer semestre.

En renta variable, el comportamiento fue dispar entre regiones y sectores. En Europa, el IBEX 35 avanzó un 1,6 %, el DAX alemán un 2,5 % y el Euro Stoxx 50 un 0,5 %. En Estados Unidos, en cambio, las correcciones se concentraron especialmente en el sector tecnológico: el S&P 500 retrocedió un 0,1 % en dólares, el Nasdaq 100 un 6,6 % y el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) cayó un 20,6 %, aunque todavía acumulaba una revalorización próxima al 60 %, desde principios de año. El MSCI World cerró el mes con un avance del 0,5 %, mientras que los mercados emergentes retrocedieron un 3,3 %.

Evolución de los principales índices globales

 

Índex

 

País / Regió

 

Rendibilitat últim mes (juliol)

Rendibilitat des de principis d’any (a 31 de juliol)

S&P 500

Estats Units

-0,13%

9,41%

Nasdaq 100

Estats Units

-6,61%

11,98%

Dow Jones

Estats Units

0,32%

9,20%

Euro Stoxx 50

Europa

0,47%

9,78%

Ibex 35

Espanya

1,60%

14,30%

CAC 40

França

1,26%

4,42%

DAX

Alemanya

2,53%

4,65%

FTSE 100

Regne Unit

3,53%

9,43%

Hang Seng

Hong Kong

13,13%

0,99%

Nikkei 225

Japó

-8,14%

27,86%

MSCI Àsia-Pacific

Àsia Pacific

-1,52%

18,51%

Fuente: Bloomberg y elaboración MoraBanc

La renta fija también registró un aumento de la volatilidad. El Bloomberg Euro Aggregate retrocedió un 1,5 % y la deuda global cubierta en euros perdió un 1,1 %. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años finalizó el mes en el 4,7 %, mientras que la del bono alemán del mismo vencimiento alcanzó el 3,2 %, en un contexto de repunte de las expectativas de inflación y de revisión de las expectativas sobre los tipos de interés.

Los resultados empresariales siguen siendo sólidos, pero aumenta la exigencia del mercado

La temporada de resultados del segundo trimestre siguió mostrando un sólido crecimiento de los beneficios empresariales. En Estados Unidos, los beneficios por acción (BPA) del S&P 500 crecieron un 45 % interanual, muy por encima del 22 % que se esperaba al inicio del trimestre. Ajustando por fuentes de ingresos no recurrentes, el crecimiento se situó en el 26 %, también por encima de las expectativas iniciales. Esta diferencia se explica, en buena parte, por ganancias contables no realizadas registradas por algunas grandes compañías, como Alphabet y Amazon, a raíz de la fuerte revalorización de sus participaciones en empresas como Anthropic y SpaceX. Estos efectos extraordinarios incrementaron puntualmente los beneficios reportados y dieron lugar, de forma atípica, a sorpresas positivas del BPA superiores al 200 %.

Esa fortaleza no se concentró únicamente en las grandes compañías. El BPA de la empresa mediana del S&P 500 creció un 12 % interanual, por encima del 9 % previsto por el consenso al inicio de la temporada de resultados. Este comportamiento apunta a un crecimiento de los beneficios relativamente generalizado entre las empresas del índice.

Al mismo tiempo, las grandes compañías tecnológicas mantuvieron elevados niveles de inversión en centros de datos, semiconductores, capacidad de computación y otras infraestructuras vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial. Pese a la solidez de los resultados, la reacción de los mercados fue más moderada que en anteriores trimestres. Tras las fuertes revalorizaciones acumuladas, especialmente entre las empresas vinculadas a la inteligencia artificial, los inversores empezaron a exigir mayores evidencias sobre la capacidad de transformar estos elevados niveles de inversión en un crecimiento sostenido de los beneficios.

Crecimiento interanual de los beneficios por acción (BPA) del S&P 500

Fuente: GS Global Investment Research y GS Asset Management.

Datos a 5 de agosto de 2026.

Los bancos centrales mantienen la prudencia ante un entorno todavía incierto

La evolución de la inflación sigue siendo uno de los principales condicionantes de la política monetaria, a pesar de mostrar dinámicas diferenciadas entre Estados Unidos y la zona euro. En EE. UU., el IPC se moderó de forma significativa en junio, hasta el 3,5 % interanual, desde el 4,2 % anterior y por debajo del 3,8 % previsto por el consenso. En la zona euro, en cambio, el dato preliminar de julio situó la inflación en el 2,9 % interanual, una décima por encima del registro anterior y en línea con las expectativas. Sin embargo, el encarecimiento de la energía sigue siendo uno de los principales focos de incertidumbre, por el riesgo de que pueda trasladarse a otros componentes del índice de precios y ralentizar la convergencia de la inflación hacia los objetivos de los bancos centrales.

En este contexto, la Reserva Federal mantuvo el rango objetivo de los tipos de interés en el 3,50 %-3,75 %. La institución señaló que la actividad económica seguía expandiéndose a un ritmo sólido, mientras que la inflación, pese a la reciente moderación, se mantenía por encima del objetivo del 2 %. La decisión también evidenció una mayor división interna, con tres miembros del Comité Federal de Mercado Abierto partidarios de incrementar los tipos en 25 puntos básicos.

En la zona euro, el Banco Central Europeo también mantuvo sus tipos sin cambios en julio, tras el incremento de 25 puntos básicos acordado en junio. La ligera aceleración de la inflación mantiene la cautela sobre la evolución de los precios, especialmente ante el riesgo de que el encarecimiento de la energía se traslade a otros componentes del índice.

Expectativas del mercado sobre el cambio acumulado en los tipos de interés de la Fed, el BCE y el BoE respecto a los niveles actuales

Fuente: GS Global Banking & Markets y GS Asset Management.

Datos a 29 de julio de 2026.

Japón recupera protagonismo en los mercados de divisas

Uno de los episodios más relevantes del mes se produjo en el mercado de divisas. Después de que el yen se acercara a los 164 yenes por dólar, el nivel más débil en 40 años, las autoridades japonesas intervinieron los días 30 y 31 de julio para frenar su depreciación. Según estimaciones de Goldman Sachs, las operaciones habrían alcanzado entre 11,5 y 13,5 billones de yenes en tan solo dos sesiones, una actuación de una magnitud considerable. Además, la intervención del 31 de julio se realizó de forma coordinada con Estados Unidos, por primera vez en 15 años.

La debilidad del yen responde a varios factores, entre los que destacan el amplio diferencial de tipos con Estados Unidos, la incertidumbre sobre el ritmo de normalización monetaria del Banco de Japón y los riesgos fiscales y energéticos. En este contexto, la intervención permite actuar directamente sobre la divisa sin acelerar necesariamente las subidas de tipos, mientras que la evolución de fondos del yen continuará vinculada al diferencial de tipos y a las perspectivas de inflación.

La geopolítica sigue condicionando la evolución de los precios de la energía

Las tensiones en el golfo Pérsico volvieron a condicionar los mercados energéticos en julio. El petróleo Brent avanzó un 23,6 % y superó los 90 dólares por barril, mientras que el gas natural europeo aumentó un 36 %.

La evolución del conflicto en el estrecho de Ormuz sigue teniendo una incidencia directa sobre el mercado energético mundial, dado que constituye una de las principales vías de transporte marítimo de petróleo y gas. Tras la desescalada observada en junio, el repunte de las tensiones en julio volvió a presionar al alza los precios de la energía e incrementar su volatilidad.

Este movimiento tiene también implicaciones sobre las perspectivas de inflación. El encarecimiento del petróleo y del gas eleva los costes energéticos de empresas y hogares y puede trasladarse progresivamente a otros componentes de los índices de precios. Este efecto es especialmente relevante en Europa por su mayor dependencia de las importaciones energéticas.

En cuanto a otros activos, el oro avanzó un 1 % en dólares, hasta los 4.046 dólares por onza, mientras que el euro se apreció un 0,9 % frente al dólar, hasta los 1,1527 dólares por euro.