Junio: el regreso a los fundamentales
El mes de junio ha estado marcado por una clara mejora del sentimiento de los inversores. La desescalada de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, tras el acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, redujo significativamente la percepción de riesgo en los mercados. Esta situación provocó una fuerte corrección del precio del petróleo, aligerando las expectativas de inflación y reforzando las perspectivas de crecimiento de las economías importadoras de energía.
En ese contexto, los inversores volvieron a centrar su atención en los fundamentales económicos y empresariales. La renta fija registró un comportamiento positivo gracias a la caída de las rentabilidades de la deuda soberana, mientras que la renta variable siguió encontrando apoyo en los sectores vinculados a la inteligencia artificial, especialmente en las empresas relacionadas con semiconductores, memorias, centros de datos y otras infraestructuras necesarias para su desarrollo.
También se mantuvo la divergencia entre las políticas monetarias de los principales bancos centrales. La Reserva Federal optó por mantener los tipos de interés, mientras que el Banco Central Europeo los incrementó en 25 puntos básicos frente a una inflación aún persistente.