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Elecciones midterm en Estados Unidos: impacto e implicaciones para los inversores

2026-11-04

Visión de los expertos | 4 de noviembre de 2026

Las elecciones de mitad de mandato han dejado una victoria demócrata más amplia de lo que esperaban los mercados, con el control de la Cámara de Representantes y del Senado. El resultado reduce la capacidad del presidente para desarrollar su agenda legislativa y apunta a dos años de mayor control parlamentario, negociación y posible bloqueo político.

El resultado se explica principalmente por el malestar ante el coste de la vida, el desgaste político de la Administración y la preocupación de los estadounidenses por la situación geopolítica.

Menor margen para la política fiscal

El principal efecto económico será probablemente una menor probabilidad de aprobar nuevos estímulos fiscales de gran alcance o nuevas rebajas de impuestos. El déficit federal seguirá siendo elevado, pero el resultado limita el riesgo de una aceleración adicional del gasto.

Las negociaciones presupuestarias serán complejas y podrían provocar episodios de volatilidad, especialmente en los debates sobre la financiación del Gobierno. El incentivo político de ambas partes será evitar una crisis relacionada con el techo de la deuda, aunque no se descartan nuevos cierres administrativos.

El presidente conserva capacidad de actuación

El cambio de mayorías no elimina las competencias ejecutivas del presidente en materia de inmigración, aranceles, sanciones y política exterior.

En inmigración, los recursos ya aprobados permiten mantener la orientación actual y no parece probable una reforma bipartidista significativa. En comercio, sin embargo, la presión política podría favorecer una reducción gradual de los aranceles, que son impopulares entre consumidores y empresas.

El Congreso también puede aumentar la supervisión de la Administración y limitar algunas iniciativas ejecutivas mediante el presupuesto y la confirmación de nombramientos.

Política exterior y energía

El nuevo Congreso podría facilitar un apoyo más estable a Ucrania. También podría favorecer unas relaciones más constructivas con Europa, Canadá y México.

En cuanto a Irán, la presión sobre los precios de la gasolina y el diésel, junto con la limitada popularidad del conflicto, podría aumentar los incentivos para buscar una salida negociada. Una desescalada contribuiría a reducir los precios energéticos, aunque la evolución dependerá de las decisiones de ambas partes.

Tecnología e inteligencia artificial: mayor supervisión

El sector tecnológico es uno de los más sensibles al resultado electoral. La primera reacción negativa del Nasdaq refleja la preocupación por un posible aumento de la supervisión sobre la inteligencia artificial, los centros de datos y las grandes plataformas digitales.

Es probable que los demócratas presionen para introducir más garantías en materia de protección del consumidor, impacto laboral y uso de datos. También podrían ganar peso las regulaciones locales sobre el consumo de electricidad y agua de los centros de datos, así como los permisos para construir nuevas instalaciones.

A pesar de ello, no parece probable que se paralice la inversión en inteligencia artificial. La competencia con China y la necesidad de mejorar la productividad seguirán impulsando el gasto en tecnología.

La regulación de la IA es un ámbito que cuenta con apoyo bipartidista.

Fuente: Politico y JPM Asset Management, a 15 de octubre de 2026.

Las energías renovables y la electrificación, entre los sectores beneficiados

El cambio político puede favorecer a las empresas vinculadas a las energías renovables, las redes eléctricas, el almacenamiento energético y los vehículos eléctricos. Los primeros movimientos del mercado ya han reflejado esta expectativa, con subidas en algunos fabricantes de equipos eólicos y empresas relacionadas con las baterías.

Un Congreso demócrata puede ser más favorable a las políticas de descarbonización y a las inversiones en infraestructuras eléctricas. También podría facilitar el debate sobre la vivienda asequible y la investigación médica, dos ámbitos que pueden beneficiarse de un mayor apoyo público.

Sin embargo, el impacto no será inmediato ni uniforme. El presidente mantiene la capacidad de veto y el Congreso tendrá que alcanzar acuerdos para aprobar cualquier programa de gran alcance.

Crecimiento, inflación y Reserva Federal

La economía podría entrar en una fase de moderación, con un crecimiento más contenido (entre el 1,5 % y el 2 % en 2027). El consumo de los hogares, que hasta ahora ha mostrado resiliencia, puede perder fuerza debido a la presión sobre las rentas medias, el agotamiento de las devoluciones fiscales y una demografía menos favorable.

La inflación podría repuntar a corto plazo, pero la combinación de un menor crecimiento, una eventual moderación de los precios energéticos y una reducción gradual de los aranceles apuntaría a una desaceleración durante 2027.

Este entorno podría permitir a la Reserva Federal limitar el ciclo de subidas de los tipos de interés y mantenerlos en una zona aproximadamente neutral. El control demócrata del Senado también refuerza la percepción de independencia de la Fed de cara a los futuros nombramientos.

Lectura para los mercados

La reacción inicial ha sido globalmente favorable: una mayor claridad sobre el resultado reduce el riesgo de un periodo prolongado de disputas electorales, y la menor expectativa de estímulo fiscal puede contener la prima de incertidumbre de los bonos.

Un descenso de los rendimientos a largo plazo sería, en principio, un factor de apoyo para las valoraciones de la renta variable, aunque los beneficios empresariales, los tipos de interés, los aranceles y la geopolítica seguirán determinando la evolución de los mercados.

El resultado no elimina la incertidumbre, pero modifica su perfil: menor riesgo de expansión fiscal y mayor riesgo de bloqueo político, supervisión regulatoria y negociaciones políticas.

Por otro lado, históricamente, la bolsa estadounidense ha tendido a comportarse bien durante los meses posteriores a unas elecciones midterm. La clave será distinguir entre el ruido político y los factores económicos de fondo.