#MoraBancExperts

Un verano de contrastes en los mercados financieros

2026-09-11

El verano de 2026 ha dejado unos mercados marcados por la robustez de las bolsas, la volatilidad de la renta fija y un aumento de la incertidumbre geopolítica. El principal rasgo de estos meses ha sido la divergencia entre una economía y unos beneficios empresariales más resistentes de lo esperado y, al mismo tiempo, unos tipos de interés a largo plazo sometidos a una presión creciente.

• La geopolítica y la energía vuelven al centro del escenario.

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las dificultades de tráfico en el estrecho de Ormuz han provocado un fuerte repunte del petróleo. El Brent superó puntualmente los 90 dólares por barril, mientras que el gas europeo se acercó a los 70 euros por MWh. Este encarecimiento de la energía ha reabierto las dudas sobre la velocidad de la desinflación y ha condicionado las expectativas sobre los bancos centrales.

• La renta fija ha sido la principal fuente de volatilidad.

Las rentabilidades de los bonos a largo plazo alcanzaron niveles que no se veían desde hacía más de una década en varias economías. El Tesoro estadounidense a diez años llegó a situarse en torno al 4,7%, en un contexto de preocupación por la sostenibilidad de las cuentas públicas, la elevada emisión de deuda y la financiación de las grandes inversiones en inteligencia artificial. También se alcanzaron máximos de muchos años en los tramos largos de Alemania, Francia, Reino Unido y Japón.

Las recompras de bonos anunciadas por el Tesoro estadounidense pueden mejorar su liquidez, pero no resuelven el reto estructural de la deuda.

• Las bolsas, sin embargo, mantuvieron un comportamiento favorable.

Durante agosto, el S&P 500 avanzó un 2,6% y el Nasdaq 100 un 4,2%, gracias especialmente a la tecnología. En Europa, el Euro Stoxx 50 y el Ibex 35 subieron un 1%, y los mercados emergentes ganaron un 3,4%. A pesar de este balance positivo, el verano también estuvo marcado por episodios de rotación: las estrategias más concentradas en valores de crecimiento y semiconductores sufrieron correcciones significativas en julio, mientras que energía, salud y materiales mostraron una mayor resistencia.

• Los beneficios empresariales siguieron actuando como soporte.

La temporada de resultados del segundo trimestre fue sólida a ambas orillas del Atlántico. En Estados Unidos, una gran mayoría de empresas superó las previsiones, con un destacado impulso de los sectores de energía, comunicaciones y tecnología. En Europa, el porcentaje de sorpresas positivas en beneficios alcanzó el nivel más elevado de los últimos tres años. Sin embargo, las reacciones del mercado fueron más exigentes, lo que evidencia unas valoraciones que ya incorporan expectativas elevadas.

Fuente: FTSE, IBES, LSEG Datastream, MSCI, S&P Global, JPM AM. EE. UU.: S&P 500. Europa sin R. U.: MSCI Europe (sin R. U.). R. U.: FTSE All-Share

• La inteligencia artificial sigue siendo una de las grandes fuerzas estructurales.

Los grandes grupos tecnológicos han reafirmado planes de inversión muy elevados en centros de datos, semiconductores e infraestructura, mientras los beneficios relacionados con la IA empiezan a ampliarse hacia software, robótica, salud y electricidad.

Este impulso también exige una mayor emisión de deuda, compite con los gobiernos por el capital disponible e incrementa la demanda de energía. Con mayor competencia y valoraciones exigentes, el mercado pedirá pruebas cada vez más claras de que esta inversión se transforma en ingresos y beneficios.

Perspectivas hasta fin de año

Para los próximos meses, el punto de partida sigue siendo razonablemente sólido: la economía crece, los balances empresariales se mantienen sólidos y los beneficios apoyan los activos de riesgo. Pero los principales índices también se encuentran en niveles elevados y los diferenciales de crédito son estrechos, lo que reduce el margen frente a una decepción.

Probablemente, el otoño estará menos marcado por una única dirección de los mercados y por más episodios de volatilidad y rotación. La resolución del conflicto en Oriente Medio, la trayectoria del petróleo, la credibilidad de los bancos centrales, la evolución de los tipos largos y la capacidad de la inversión en IA para convertirse en beneficios serán los grandes factores de seguimiento.

Los bancos centrales seguirán actuando con prudencia. La evolución de la inflación, el mercado laboral y los precios de la energía determinarán si la Reserva Federal mantendrá la pausa en los tipos de interés y si el Banco Central Europeo considerará necesario un nuevo ajuste de los tipos (el mercado lo descuenta plenamente). En consecuencia, es probable que la volatilidad de los bonos a largo plazo siga siendo elevada.

En renta variable, la solidez de los beneficios y las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial pueden seguir ofreciendo apoyo, pero los máximos alcanzados por los principales índices dejan menos margen ante posibles decepciones. El petróleo, la política monetaria, los déficits públicos y la evolución del conflicto en Oriente Próximo serán, previsiblemente, los factores que marcarán el tramo final del año.