Perspectivas hasta fin de año
Para los próximos meses, el punto de partida sigue siendo razonablemente sólido: la economía crece, los balances empresariales se mantienen sólidos y los beneficios apoyan los activos de riesgo. Pero los principales índices también se encuentran en niveles elevados y los diferenciales de crédito son estrechos, lo que reduce el margen frente a una decepción.
Probablemente, el otoño estará menos marcado por una única dirección de los mercados y por más episodios de volatilidad y rotación. La resolución del conflicto en Oriente Medio, la trayectoria del petróleo, la credibilidad de los bancos centrales, la evolución de los tipos largos y la capacidad de la inversión en IA para convertirse en beneficios serán los grandes factores de seguimiento.
Los bancos centrales seguirán actuando con prudencia. La evolución de la inflación, el mercado laboral y los precios de la energía determinarán si la Reserva Federal mantendrá la pausa en los tipos de interés y si el Banco Central Europeo considerará necesario un nuevo ajuste de los tipos (el mercado lo descuenta plenamente). En consecuencia, es probable que la volatilidad de los bonos a largo plazo siga siendo elevada.
En renta variable, la solidez de los beneficios y las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial pueden seguir ofreciendo apoyo, pero los máximos alcanzados por los principales índices dejan menos margen ante posibles decepciones. El petróleo, la política monetaria, los déficits públicos y la evolución del conflicto en Oriente Próximo serán, previsiblemente, los factores que marcarán el tramo final del año.