3 escapadas enológicas para cerrar las vacaciones

3 escapadas enológicas para cerrar las vacaciones

El mes de septiembre es un mes especial si hablamos de vino y de bodegas. Comienza la vendimia, y en esta época del año las viñas están espectaculares. Con estas premisas os propongo tres escapadas enológicas cercanas por si deseáis rematar las vacaciones probando buenos vinos.

 

CHACOLÍ Y PINCHOS EN GUIPÚZCOA

De acuerdo que Guipúzcoa no es una de las zonas de vino más prestigiosas pero algo encontraréis, y si añadimos que lo podemos combinar con una propuesta gastronómica espectacular, tenemos un viaje más que recomendable. Mi propuesta es que combinéis la restauración y el turismo en Donosti, y que os acerquéis a Getaria para descubrir su vino más famoso, el chacolí. Para ir hasta allí, os recomiendo mejor ir por Francia.

Alojamiento: Dormir en San Sebastian. Los hoteles allí pican. Si no tenéis problemas de presupuesto siempre podéis ir al Maria Cristina o el Hotel de Londres. Más económico, a mí me gusta el Ezeiza en primera línea de la playa de Ondarreta.

El vino: El “txakoli” es un vino blanco, fresco con un punto de aguja. Se sirve en poca cantidad haciendo que rompa la burbuja para beberlo sin encantarse. Para descubrirlo hay que ir hacia Getaria, un precioso pueblo de pescadores que, por cierto, aparece en 8 apellidos vascos, ya sus colinas se encuentran las viñas y las bodegas. Os propongo que visitéis Txomin Etxaniz, hacen un buen vino y en la bodega, si tenéis suerte podréis degustar también anchoas. ¡Ep, las mejores que he comido nunca!

La comida: Entrando a lo que más os llame la atención tenéis muchos números de acertar. ¡Se come bien en todas partes! Pero algunas recomendaciones: para hacer pinchos en Donosti el Txepetx (anchoas), la Cuchara de San Telmo, o el Martínez en el barrio antiguo. En el barrio de Gros debéis visitar el Bergara. En Getaria el restaurante más clásico y reconocido es Elkano, pero encontraréis muchos donde os cocinarán un pez excelente a las brasas que tienen fuera de los locales.

 

REVIVIR LOS CLÁSICOS EN LA RIOJA

Si no habéis estado, La Rioja es un clásico que hay que conocer. Una de las DO con más tradición de España donde ya hace muchos años aterrizaron productores de vinos franceses huyendo de la filoxera. Hoy reúne un montón de bodegas y de actividades relacionadas con el enoturismo. Para ir hasta allí es un viaje corto en coche con buena carretera.

Alojamiento: Tenéis muchas opciones. Si contáis con presupuesto, vuestro hotel es el Marqués de Riscal, diseñado por Frank Gehry. Una pasada. Si no, yo os recomiendo que busquéis hotel en Laguardia, pueblo bonito y céntrico desde donde iniciar las visitas. El Villa de Laguardia puede ser una buena opción en verano (piscina) y la Hospedería Los parajes en invierno.

El vino: ¡No os lo acabaréis! Para una escapada corta os recomiendo 3 cosas.

  • Una curiosidad. La bodega-museo el fabulista a Laguardia, veréis cómo se hacía vino hace años con tinas de barro y os cautivarán las explicaciones del responsable, un crack. Además podréis degustar el vino sin despalillado, hecho con los tallos. Un tipo de vino poco habitual.
  • Dos bodegas. Primero, Ysios: muy moderno con una de las catedrales del vino de la zona diseñada por Calatrava. Y luego, uno clásico: Muga en Haro, una bodega donde todo se hace con madera y donde todavía tienen un maestro tonel propio.
  • Un museo. En Briones se encuentra el museo del vino Dinastía Vivanco. Un espacio espectacular donde podréis dar un paseo por la historia del vino. También tienen un buen restaurante panorámico. Si puede visitar también la bodega, ¡es espectacular!

La comida: Buenos restaurantes hay muchos donde poder probar los platos de cuchara o las carnes a la brasa con leña sarmiento. Si deseáis dos excepcionales, tenéis el Venta de Moncalvillo, una estrella Michelin, o el gran El Portal de Echauri en Ezcaray con dos estrellas.

 

VINOS Y ESPIRITUALIDAD EN EL PRIORAT

En 1989 10 viticultores entre los que había genios como Álvaro Palacios o René Barbier apostó por una tierra que llevaba años en decadencia y donde sólo se producía vino a granel. Entre todos hicieron un vino, el Clos Delfín. Este proyecto coral fue el inicio de la resurrección del Priorat que hoy es una reconocida y apreciada DO que también os recomendamos visitar.

Llegad en coche. La carretera no es la mejor del mundo pero tampoco está lejos. Una vez allí, terreno difícil y carreteras perfectas si “te gusta conducir”.

Alojamiento: Aquí sólo os doy una opción. Hostal Sport en Falset. Dirigido por gente apasionada por el vino y con unas habitaciones más que confortables, os asesorarán para hacer las mejores visitas por la zona. Tienen restaurante, desayunos de tenedor y una oferta de vinos fantástica.

El vino: La mayor parte de las bodegas del Priorat son pequeñas y se acercan más a la cultura de los vinos de garaje que a las grandes bodegas de otras zonas. Para empezar podéis ir hacia Gratallops donde entre otros encontraréis las bodegas de dos de los pioneros. La Ermita no es visitable pero Clos Mogador, sí. Otro buena visita es la de las Bodegas Scala Dei. Son un poco más grandes, tienen una buena variedad de vinos y, además, al lado tenéis la Cartuja que también vale la pena ver.

La comida: Zona de comida sin florituras. Carnes a la brasa, guisos y cocina catalana. La diferencia la marca el producto. A Gratallops podéis probar la Bodega de Gratallops o Las Higueras. En Falset, además del Hostal Sport tenéis la Bodega del Aspic.

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