Los mercados han vivido semanas de mucha volatilidad a causa de las decisiones de los bancos centrales y de la evolución de los tipos de interés. Durante el mes de septiembre, el Banco Central Europeo, la Reserva Federal y el Banco de Japón elevaron los tipos de interés 25 puntos básicos, hasta situar el tipo de depósito en el 2,50%, el tipo oficial de la Fed en el 4,0% y el tipo de referencia del Banco de Japón en el 1,25%, respectivamente. Estas decisiones responden a las elevadas presiones inflacionistas y, en el caso de Japón, también a la debilidad del yen.
El mensaje más relevante no es solo si los tipos suben o bajan, sino durante cuánto tiempo se mantendrán en niveles elevados y cómo afectará esto al crecimiento económico.