Plata: más volatilidad
La plata, como viene siendo habitual, ha exhibido un comportamiento aún más extremo. Su rally ha sido más intenso y la corrección, mucho más profunda. A diferencia del oro, la plata es un mercado más pequeño y menos líquido, con un fuerte componente industrial.
A esto se le ha añadido una situación de tensión en la plaza de Londres, donde los inventarios se han reducido de forma significativa después de que muchos participantes del mercado (traders, bancos, industriales e intermediarios) hayan trasladado físicamente plata —y en menor medida oro— desde otras plazas, especialmente Londres, hacia Estados Unidos de forma preventiva. Este movimiento no respondía a una demanda inmediata de consumo, sino a la voluntad de anticiparse a posibles cambios regulatorios o comerciales, sobre todo relacionados con la política comercial estadounidense y con la posibilidad de que la plata pudiera quedar sujeta a aranceles elevados.
Por su parte, la subida de la plata se ha visto reforzada por una demanda puntual procedente de Asia, especialmente de China y la India. Sin embargo, esta demanda es muy sensible al precio y tiende a moderarse cuando las cotizaciones suben demasiado rápidamente. Cuando el flujo financiero occidental se ha girado, la falta de liquidez ha hecho el resto, provocando así una corrección mucho más violenta que en el caso del oro.
Mirando hacia adelante, los precios elevados de la plata también pueden acabar teniendo consecuencias sobre el equilibrio entre oferta y demanda, favoreciendo la sustitución en algunos usos industriales e incrementando el reciclaje.
En definitiva, la reciente volatilidad no invalida el papel del oro como activo estratégico en las carteras. Las continuas compras de los bancos centrales y la tendencia de fondo hacia una mayor diversificación hacia activos reales apuntan a un apoyo estructural sólido para los precios a medio plazo. En el caso de la plata, sin embargo, conviene mantener una aproximación más prudente, asumiendo así que su naturaleza más cíclica y menos líquida implica oscilaciones mucho más pronunciadas.