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¿Qué ha pasado con el oro y la plata este inicio de año?

MoraBanc 2026-02-09

Los primeros compases de este año han sido especialmente intensos para los metales preciosos. Tanto el oro como la plata han protagonizado un rally muy notable, y han alcanzado máximos históricos en pocas semanas, antes de sufrir una corrección repentina y significativa:

El oro se revalorizó desde principios de año más de un 23% hasta tocar máximos a 5.600 dólares la onza. Para corregir después en 2 días más de un 12% y luego volver a recuperarse ligeramente.

La plata llegó a apreciarse desde principios de año más de un 60% y posteriormente ha caído más de un 30%.

Este comportamiento, aparentemente errático, responde en realidad a una combinación de factores estructurales y técnicos que conviene analizar con una visión de largo plazo.

Un rally sostenido por factores estructurales

En el caso del oro, el movimiento al alza en lo que va de año ha sido impulsado por una demanda muy sólida tanto por parte de los bancos centrales como por parte de los inversores institucionales. En un entorno marcado por crecientes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública, la independencia de los bancos centrales, las tensiones geopolíticas persistentes y la necesidad de diversificar carteras excesivamente concentradas en activos financieros, el oro ha reforzado su papel como activo de cobertura. Este flujo estructural de demanda ha tensado una oferta rígida a corto plazo, empujando los precios a niveles que, hasta hace poco, parecían difíciles de alcanzar.

A este movimiento de fondos se le ha añadido, durante el mes de enero, un componente claramente financiero. Ante el aumento de los riesgos geopolíticos y de política monetaria, muchos inversores occidentales han optado por cubrirse mediante estructuras de opciones de compra sobre el oro. Este tipo de estrategias, aunque legítimas desde el punto de vista de gestión del riesgo, tienen un efecto amplificador sobre los precios cuando el mercado se mueve rápidamente. A medida que el oro se acercaba a determinados niveles clave, los intermediarios que habían vendido estas opciones se vieron obligados a comprar metal para cubrir sus posiciones, acelerando aún más la subida.

Fuerte incremento de las opciones de compra sobre el oro, el interés abierto neto alcanza un máximo histórico el 28 de enero (cerca del triple de la media 2021-2024)

Nota: Datos sobre opciones sobre el oro — el mayor ETF de oro. Izquierda: medias mensuales. Derecha: datos diarios. Última observación: 2 de febrero (referida al 30 de enero).

Fuente: Bloomberg, Goldman Sachs Global Investment Research

La corrección: un ajuste técnico, no un cambio de tendencia

La corrección posterior, lejos de desmentir la tesis de fondo, se explica principalmente por factores puntuales. El anuncio del nombramiento de Kevin Warsh como futuro presidente de la Reserva Federal en Estados Unidos redujo de forma repentina la percepción de riesgo macroeconómico, lo que provocó una reacción inmediata: deshacer coberturas, cerrar posiciones y activar órdenes automáticas de venta. Este cambio de dinámica invirtió el mecanismo anterior: los propios agentes que habían comprado en la subida pasaron a vender en la bajada, amplificando la corrección.

Desde un punto de vista histórico, este tipo de ajustes no es excepcional en fases alcistas de largo recorrido. Al contrario, suelen ser necesarios para “limpiar” excesos de posicionamiento, reducir la volatilidad acumulada y restablecer un equilibrio más saludable en el mercado antes de reanudar el camino de fondo.

Plata: más volatilidad

La plata, como viene siendo habitual, ha exhibido un comportamiento aún más extremo. Su rally ha sido más intenso y la corrección, mucho más profunda. A diferencia del oro, la plata es un mercado más pequeño y menos líquido, con un fuerte componente industrial.

A esto se le ha añadido una situación de tensión en la plaza de Londres, donde los inventarios se han reducido de forma significativa después de que muchos participantes del mercado (traders, bancos, industriales e intermediarios) hayan trasladado físicamente plata —y en menor medida oro— desde otras plazas, especialmente Londres, hacia Estados Unidos de forma preventiva. Este movimiento no respondía a una demanda inmediata de consumo, sino a la voluntad de anticiparse a posibles cambios regulatorios o comerciales, sobre todo relacionados con la política comercial estadounidense y con la posibilidad de que la plata pudiera quedar sujeta a aranceles elevados.

Por su parte, la subida de la plata se ha visto reforzada por una demanda puntual procedente de Asia, especialmente de China y la India. Sin embargo, esta demanda es muy sensible al precio y tiende a moderarse cuando las cotizaciones suben demasiado rápidamente. Cuando el flujo financiero occidental se ha girado, la falta de liquidez ha hecho el resto, provocando así una corrección mucho más violenta que en el caso del oro.

Mirando hacia adelante, los precios elevados de la plata también pueden acabar teniendo consecuencias sobre el equilibrio entre oferta y demanda, favoreciendo la sustitución en algunos usos industriales e incrementando el reciclaje.

En definitiva, la reciente volatilidad no invalida el papel del oro como activo estratégico en las carteras. Las continuas compras de los bancos centrales y la tendencia de fondo hacia una mayor diversificación hacia activos reales apuntan a un apoyo estructural sólido para los precios a medio plazo. En el caso de la plata, sin embargo, conviene mantener una aproximación más prudente, asumiendo así que su naturaleza más cíclica y menos líquida implica oscilaciones mucho más pronunciadas.