Es una historia de sueños, de emprendedores y de gastronomía. De cómo dos jóvenes amigos, que se conocieron compartiendo un coche de rallies, tomaron las riendas de uno de los restaurantes más emblemáticos del Principado de Andorra, el Celler d’en Toni.
– «Un día, tú y yo podríamos abrir un restaurante juntos en Andorra.»
Esto se decían Marcel Besolí y Guille Plana hace unos diez años. La frase podría haber sonado dentro de un coche mientras atacaban a toda velocidad un tramo cronometrado del rally Pacha-La Pineda. Fuera allí o no, la realidad es que las ganas de empezar un proyecto juntos les vienen de lejos, desde que se conocieron y descubrieron que compartían dos grandes pasiones: el motor y la gastronomía.